Asociación o muerte.
El movimiento
asociativo nace desde la base de grupos necesitados, ante una situación, los
que por obligación ante la situación de su barrio, empiezan a asociarse y
defender sus intereses.
Son los vecinos pues
la columna vertebral de la débil génesis en aquellos principios asociativos que
demandan una libertad social y en todo caso, reivindicar las injusticias no ya
sociales sino vecinales además de reivindicar el derecho de asociación, como única
forma de defenderse todos como conjunto que no, como individuos ante las
injusticias.
En pleno Franquismo
el tejido asociativo por motivos evidentes, queda reducido a la clandestinidad
debido a que el propio estado, se rige como garante de la acción social siendo
el estado quien debe y vela por las necesidades sociales incluso apelando a la
providencia. Ya finales de los 70 comienzan a surgir de forma sustancial el
movimiento asociativo debido a parte de los elementos políticos necesarios
contra la dictadura y como respuesta a las penosas situaciones sociales de los
barrios.
El Asocianismo
vecinal empieza a surgir como ataque frontal a esta manera de entender y
solucionar las injusticias, por el régimen franquista. Donde antes estas
asociaciones demandaban cambios políticos, libertades, derechos laborales,
etc., comienzan a reivindicar temas de carencias de los barrios cada vez de una
forma más evidente y ante las lamentables situaciones de los barrios, como
faltas de servicios, etc. Se pasa de reivindicar acciones políticas a la mejora
real de la calidad de los ciudadanos y sus barrios siendo el amparo una ley
franquista de año 1964 (Ley de Asociaciones) que limita legalmente las mismas,
pero da un pequeño margen para salir del ostracismo y la clandestinidad.
En los setenta el
movimiento social es imparable y no ya solo a escala política sino laboral,
universitaria, vecinal. El asociacionismo
es imparable y una vía para que la política se mueva, el pueblo se
conciencie y se defiendan además sus necesidades más cercanas. El activismo
político es evidente en estas asociaciones siendo a veces un único medio de
hacer política debido a la dictadura pero la demanda activa de participación y
reivindicación ciudadana-vecinal, resulta ser ya, el motor de las mismas. De
esta forma, los cambios sociales y políticos son más rápidos así como la
concienciación social.
Cuando llega la
democracia la crisis hace mella en el movimiento asociativo debido a que las
reivindicaciones sociales pasan a ser materia casi reservada de los partidos
políticos y el estado del bienestar, el papa estado, y la economía boyante,
hacen que las Asociaciones sean ya, puros instrumentos con todo su sentido pero
solo ocupadas por políticos amateur y algunos históricos de las mismas siendo su
peso cada vez más residual y en todo caso, una perdida para la sociedad. Mucha
culpa la han tenido los políticos, que han politizado las mismas para que sean
una correa de transmisión de la maquinaria municipal pero quedan muchas
personas honestas, que creen en las mismas y en su legitimidad.
Y es que la frase que da titulo a este escrito apareció siglos antes en
Catalunya, en la que se conoce como primer manifestación obrera, en la cual se
enarbolaba una bandera roja que decía: Asociación o muerte.
Y esa es la cuestión
Asociación de vecinos, o muerte para los barrios. Asociaciones sin politizar
pero lo mas importante, Asociaciones legitimas y no montadas por que tal me
parece que es tonto o listo y no quiero estar allí. Esto es lo que nos decían
quienes nos precedieron. Asociación de Vecinos, etc., o muerte. Ahora resulta
que la muerte radica en que existan cuantas más asociaciones mejor.
Así que pronto, algunos por acción y otros por estupidez, empecinamiento y
omisión, están haciendo sonar las campanas a muerte, del movimiento asociativo
vecinal de este municipio, si es que alguna vez existió tal movimiento, y esto
que se lee es la crónica de su muerte anunciada.
Y lo peor de todo,
eso dirigentes y asociados vecinales que tanto han luchado por las Asociaciones
lo hicieron, para que vengan los aburguesados a montar Asociaciones a diestro y
siniestro sin al menos, el mínimo debate al respecto insultando su labor,
esfuerzo y trabajo.
Y esto esta
ocurriendo aquí, en nuestro municipio, en el día a día, para que luego esos
navegantes de fin de semana no se pierdan y no elijan muerte sin saberlo.
Pedro Juan